Recuerda que “el equipo se ha ganado tener dos oportunidades allí” para pasar a semifinales de la Superliga después de una victoria que define como “súper emocionante” tras, por fin, salir su “mejor versión”
Almería, 15/04/26.- “Por supuesto; es que no nos queda otra, no nos queda otra que soñar”. Fran Iribarne da esa respuesta a si su mensaje para la afición es que sigua soñando tras la magia del sábado pasado. La doble remontada para la victoria final ‘obliga’ a creer en este equipo que tanto se lo merecía: “Llevábamos todo el año intentando sacar nuestra mejor versión en cada partido y en cada entrenamiento y, por circunstancias o por lo que sea, no se llegaba a dar ese juego”. Solo habían logrado mostrarlo “en muchos entrenamientos”, y “no en los partidos, no llegaba”, hasta que, “por suerte, se ha podido este sábado”.
El Moisés Ruiz fue clave, “fue bastante emocionante y sobre todo aquí, con nuestra gente”, insistiendo el almeriense tras diez segundos reflexivos, de recuerdo y sonrisa pura, en que “fue súper emocionante”. En esa mínima pausa le vienen a la cabeza imágenes de la grada en la que “personalmente yo tenía a casi toda mi familia y para mí fue súper especial”, dicho textualmente. Y sobre eso, sí, “llevábamos todo el año intentándolo a muerte, que saliesen las cosas bien, y el sábado demostramos que el equipo no ha bajado los brazos en ningún momento”. Fue “como una recompensa a todo el sufrimiento y todo el trabajo que llevamos”.
Gratitud a la afición
Esa premio se disparó exponencialmente al ser compartido, lo que el capitán expresa así: “Y más, sobre todo para la afición, que también imagino que sufría con nosotros”. Fue ella una clave determinante: “El pabellón fue un espectáculo y nos llevó en volandas”. Euforia y pasión, pero no perder el foco: “Por supuesto que creemos que podemos completarlo, pero es cierto que tenemos que mantener los pies en el suelo y saber que es muy difícil, y más en su casa”. El camino está marcado: “Esta victoria nos va a dar la humildad para trabajar aquí estos días que tenemos antes del partido del viernes, pero por supuesto que creemos”.
Y no es solo fe, sino certeza sobre una base muy sólida: “Ya hemos demostrado aquí de lo que somos capaces y de competirle a un equipo que ha estado entre los ocho mejores de Europa”. Iribarne subraya el plural de la primera persona, “somos capaces de ello, sabemos que es difícil, pero sabemos que podemos hacerlo”. Eso sí, toda ayuda es buena y ya que no se podrá contar con la afición, una petición: “Que pongan un par de velas ahí en su casa el viernes, y si hay que hacerlo de nuevo el domingo, pues también, y que sueñen con que podamos volver al Moisés Ruiz a darles el espectáculo que estamos deseando regalarles”.
Los detalles
Hay dos oportunidades, pero se va a por la primera: “Pienso que sí, que tenemos que salir con todo el viernes, con todo lo que tengamos, y si no nos da, ya nos ganamos aquí tener otra oportunidad más allí”. Es clave insistir en ello, porque “para eso ganamos aquí”, y pesar en que “sea como sea, lo que nos vale es ganar, así que da igual que sea el viernes o el domingo”. Claro, “preferiblemente que sea el viernes, obvio, pero simplemente vale ganar, y esa es la mentalidad con la que vamos”. Al respecto de las fuerzas, dos cosas: “Sí es verdad que nosotros físicamente aguantamos mejor el último partido del sábado, pero este es un rival que tiene muchísimas ‘cartas’ y puede utilizarlas en cualquier momento”.
Guaguas se caracteriza por contar “con jugadores con muchísima experiencia” con los que refrescar al equipo en pista. Por el contrario, “nosotros no tenemos esa experiencia fuera, pero a la vez también tenemos mucha juventud, que nos puede venir bien”. Muy cabal, el capitán ahorrador mide todos los parámetros y no esconde la posición de partida: “Que se haya acabado octavos habla bien de cómo está el nivel de este año en la Superliga; y a lo mejor por plantilla, sin os comparamos, se podría pesar que o deberíamos estar ahí, pero por circunstancias nos clasificamos como octavos, y por méritos estamos donde teníamos”.
La clave
Ese mensaje de autocrítica hace más fuerte al Unicaja Costa de Almería de hoy, el que sí está en playoff, y tiene la parte ‘B’: “No por eso aflojamos los brazos, ni muchísimo menos, y fue lo que se ha mostrado el sábado”. La lucha del viernes será otra demostración más y el capitán da la clave: “El partido pasa sobre todo por estar organizados nosotros; creo que el último estuvimos muy organizados, sobre todo en bloqueo/defensa, tocamos muchísimos balones, y tuvimos mucha calma, porque sabíamos que son muy contundentes en ataque, sabíamos que puntos nos iban a hacer, y simplemente mantuvimos la calma”.

Su vuelta a Las Palmas
Ese también se puede definir como ‘confianza en sí mismos’, porque, tal y como dice Fran, “sabíamos que en cualquier momento los íbamos a pillar”. Lo desea… y lo avisa: “Allí va a ser más de lo mismo”. Claro está, el contexto será diferente, “sabemos que incluso va a ser más difícil, porque ellos están acostumbrados a jugar allí, pero simplemente podemos creer en que somos capaces de hacerlo y en que todo lo que vamos a trabajar esta semana se va a cumplir allí”. Dentro y fuera de pista, amigos de su etapa de amarillo: “Tengo ganas de ver a todo el mundo, a compañeros como Almansa, Jean Pascal, Unai… a los que tengo un gran aprecio, y a la gente del club, por supuesto, que me imagino que también estará”.
Fue de Guaguas durante una temporada, marcada por una lesión grave: “La verdad es que fue un año diferente; también era el primer año en el que yo jugaba fuera de aquí, después de haber debutado en Melilla, por supuesto”. A lo de “diferente”, que repite, añade “un año raro” por esa circunstancia amarga de la lesión: “Un año de experiencia que al final siempre es lo bueno que tenemos los jugadores profesionales”. Sabiendo valorar como prioritaria la dimensión humana, “por supuesto que a todo el mundo de Las Palmas le tengo muchísimo cariño”, finalizando con que “me ayudaron un montón y tengo muchas ganas de ver verlos”.