Los verdes quieren completar la proeza en la primera oportunidad del viernes, aprovechando ‘la cresta de la ola’ que supuso su victoria en el Moisés Ruiz, pero si caen tendrán otra más el domingo (18.00 horas)
No hay que ser entendido en voleibol ni en psicología deportiva para comprender que ahora es ‘el momento’. Unicaja Costa de Almería está donde quería y como quería. Está peleando en playoff y llega al Gran Canaria Arena por delante en la eliminatoria. Eso, después de la dureza de una temporada en la que no ha salido prácticamente nada, es idílico. Cualquiera lo habría firmado allá por diciembre, cuando se confirmaron los peores presagios y no hubo clasificación para la Copa del Rey. De la nada, al todo, a estar a tres sets de eliminar al más grande y mejor, a todo un CV Guaguas temido en Europa. Lo de ‘no presión’ es el camino.
Se hacía alusión en la previa del ‘partido 1’ de cuartos de final a la ‘G’ de Goliat y Guaguas, y a que los verdes tenían más que una honda para tumbar al gigante, otra ‘G’. El potencial de la plantilla almeriense ha asomado en el momento oportuno, cuando podía producirse la despedida del curso. Primero se confirmó la clasificación venciendo y convenciendo frente a Conqueridor Valencia. Se podía competir, estaba claro, frente a cualquier rival… o no. La duda era si teniendo delante al líder y dominador de la fase regular, el que rozó la final four de la Champions, iba a llegar para plantar cara. Paso a paso, primero ganar en casa.
Cambio de escenario
Y se hizo. El cuarto de final se muda desde el imponente ambiente del Moisés Ruiz hasta el que se espera igualmente magnífico ambiente, si bien en contra, del Gran Canaria Arena. La situación es (casi) igual que al principio. El clarísimo favorito es el equipo de Camarero. Con Juantorena a los mandos, haciendo una demostración de que el voleibol corre por sus venas y forma parte de él, se asume que Guaguas saldrá con todo, a por todas, para enfriar el ánimo de Unicaja Costa de Almería. Pero cuenta el 0-1 en la eliminatoria, y aunque desde la expedición verde se empieza de cero, vale con una victoria y hay dos oportunidades.

La ‘cuestión de perspectiva’ con la que se afrontó el cruce ayudó en lo mental. El solo poder mirar hacia arriba ahora se ha transformado en el “no nos queda otra que soñar” del capitán Fran Iribarne. Sinceridad brutal al asumir que si se ha acabado octavos la fase regular ha sido porque así se ha merecido en juego colectivo, también el almeriense rompe una lanza por la calidad ‘uno a uno’ de la plantilla. Las claves para este viernes son dos: orden dentro del campo y fortaleza mental cuando el equipo seguramente se vea sometido por el enorme potencial del adversario. Muchos partidos, muchos títulos, mucha experiencia para hacerlo.
Las armas verdes
Israel Rodríguez tiene en sus manos, efectivamente, mucho más que una honda para firmar la proeza completa. Con Westermann dirigiendo y siendo una amenaza al saque y en la red y con Rässänen ‘sin hacer prisioneros’ en cada ataque, dispone de una diagonal potente y muy complicada de defender. Atrás, Paquillo lidera una de las mejores recepciones de toda la Superliga, flanqueado por Fran Iribarne y Pepe Villalba, ambos además dotados de cien golpeos en ataque y de un saque incómodo. Los centrales, Borja Ruiz y Jorge Fernández, han librado mil batallas, leen como nadie el partido y ‘cambian’ el ataque.
Ese es el equipo de gala que tiene el técnico sevillano y que puso en liza el sábado mágico de la victoria. Pero el banquillo está listo y ha dado muchísimo para hacer posible estar en el playoff. En todos los puestos hay gente joven que no se va a arrugar si le toca salir, y el ilustre Ángel Rodríguez, una estrella que tiene su dolencia de espalda ya muy controlada. El mensaje se tiene ‘a fuego’ y sirve de conjura: que vengan a por nosotros. Y es que hay hambre de más entre las filas ahorradoras. Desde la humildad, la reivindicación de quiénes son y de qué son capaces de hacer, que es la mayor y mejor motivación posible.
Temible Guaguas
Guaguas formará, seguro, con todo su potencial, como hizo en Almería hace seis días. El siete de la Champions está formado por Miguel Ángel de Amo sirviendo juego a Juantorena, que se echó el equipo a la espalda en el Moisés Ruiz, y al resto de ‘caballos’. Con positiva o doble positiva, no lo duda: balón al imparable Spencer. Si sale a tres metros o se separa algo menos, bola alta al cubano o a Walla, el opuesto. Si está delante Nico Bruno, calidad de sobra para hacer daño en ataque. Ramos vuela en la red buscando el bloqueo, y detrás, Unai Larrañaga, con poco que añadir respecto a su impresionante aportación.
Si Unicaja Costa de Almería confía en que su banquillo pueda dar un respiro, muchos más son los motivos para hacerlo de Guaguas. En ese sentido, uno de los hándicap del sábado fue el que pareció bajón físico de los amarillos a partir del tercer set, algo que tiene solución fácil para Camarero conforme mira hacia atrás. El belga Rousseaux es el primer recurso, el octavo hombre, pero hay seis más que garantizan el más alto nivel en cada posición: otro receptor, un colocador, dos centrales, un opuesto y un líbero. Los Almansa, Dimitrov, Jean Pascal, Montesdeoca, Colito y Ezequiel para el cansancio físico y mental grancanario.
Centrados en el viernes
A los verdes les gusta el ‘singular’ de ‘partido’ y no quieren pesar en dos duelos en territorio canario. Olvidado lo del sábado, aunque muy interiorizado que se va de menos a más, se empieza desde cero la eliminatoria. Ahora que se ‘disfruta’ jugando, la temporada no puede acabar. Eso sí, el gigante está dolido por su derrota y, lógicamente, querrá dar un golpe en la mesa. Ante eso, resiliencia, resistencia y reafirmación. Los árbitros son Albert Elvira, de Tarragona, y Javier Prieto, de Madrid, que invertirán sus papeles si hay partido el domingo. Este viernes se empieza a las 20.00 horas, y si hubiera otro, sería a las 18.00 horas.
CV Guaguas ha ganado a Unicaja Costa de Almería todas las finales, tres, en las que se han visto, una además de cada competición. La primera fue de liga en la 2020/2021, COVID, la segunda fue de Copa en 2024 y la tercera de Supercopa el mismo año. Eso sí, en cuanto a cruces previos hay empate. Los amarillos, el año de su resurgimiento, eliminaron el Copa a los verdes en la semifinal de 2021, pero la venganza llegó pronto, el curso siguiente, en las semis de la Superliga. Fue una final adelantada, sin duda, y tras el 3-1 en Gran Canaria Unicaja Costa de Almería pasó con sendos 3-2 en el Moisés Ruiz. Ganó el título a Melilla.
