superliga masculina de voleibol
Gran fortaleza mental y un corazón gigante

Final de vuelta agridulce para Rubén Lorente ante Textil

El joven colocador almeriense no tendrá 'escapatoria' a un choque de sentimientos pase lo que pase, bien dejando a Unicaja invicto y líder o bien presenciando una histórica clasificación copera de Santanderina


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No, no tiene nada que ver con que su compañero de posición haya sido el elegido para el siete inicial las dos últimas jornadas. Es más, tiene motivos para echar la vista atrás y sentirse muy orgulloso por haber sostenido en sus anchos hombros de 20 años la dirección de un equipo que se ha mantenido invicto y casi desde el inicio de la liga líder durante todo el tiempo en el que ha estado ‘solo’. Así sigue el proyecto de Unicaja Almería tras dos semanas con Víctor Viciana cogiendo ritmo de juego y disputando todos los minutos, pero no es ni más ni menos que el éxito de equipo, que es lo que Rubén Lorente quiere: «Ahora toca seguir trabajando por y para el conjunto para seguir manteniendo esta racha de imbatibilidad, que es lo que importa, acumulando triunfos esté uno o esté otro, con el equipo por delante».

Dicho eso, el motivo del final de vuelta con sabor agridulce para el joven Lorente está en que, pase lo que pase en el Matilde de la Torre, tendrá motivo para estar contento y motivo para no estarlo: «Con la pena que me supone, espero que por nosotros no sea su clasificación, como sucedió hace dos años, cuando yo estaba allí, que nos quedamos a un set, a las puertas de poder jugarla, pero al fin y al cabo yo quiero ganar y que mi equipo siempre gane; me dará mucha lástima si no pueden clasificarse por la derrota frente a nosotros, pero así es el deporte». En ese caso, Unicaja sería ‘campeón de invierno’, título simbólico, con ‘vuelta perfecta’, y es lo que además manda su profesionalidad y sus raíces almerienses.

De este modo, no hay ‘escapatoria’ para los sentimientos enfrentados de la perla, ya que todo eso sería a la inversa en el supuesto de derrota ahorradora. El sábado viene muy emocionante en tres canchas a la vez por motivo de ese billete para ir a Melilla a primeros de febrero, el que quiere el equipo de José Ignacio Marcos: «Es seguro que están analizando al máximo posible para exprimir todas las opciones de su sueño copero, y si de por si allí es complicado y aguerrido jugar, hay que sumarle ahora un plus más al frío, un plus más a la afición que tienen, un plus más a su equipo, un plus más al análisis que nos hagan, que va a ser ese tener a las puertas la Copa, así que tenemos que estar preparados al 200%».

La tarjeta de Textil durante la mitad del campeonato es magnífica, fruto de un gran trabajo que buscará su gran recompensa tumbando al líder invicto, pero Unicaja y sus jugadores no quieren verse sorprendidos y se sabe todo del cuadro cántabro: «Lo veo un bloque muy sólido y más todavía en casa, así es desde siempre en la Superliga, pero este año lo veo muy fuerte, está jugando un buen voleibol y cada año ha ido a más, se puede decir, un equipo que está dando de qué hablar». Es el viaje más especial de Rubén: «Iré con cariño, todo el mundo sabe que es la visita que como persona, ya no como jugador, más me gusta, por todo el cariño que me dieron allí de todos mis compañeros y el pueblo entero».

Pero no será el último partido importante frente a un Textil Santanderina que tiene aspiraciones a las cotas más altas, como meterse en play off, con opciones de que de nuevo Unicaja tenga mucho que ver al ser el último partido de fase regular en el Moisés Ruiz entre los dos: «Pase lo que pase este sábado, esto no acaba aquí, ellos no se van a rendir, no van a bajar los brazos, siempre se lo tomarán como para dar un paso más, y sería algo histórico y me alegraría aun más por ellos que entrasen en la lucha por el título». No se sabe quién dirigirá a los verdes llegado el momento, si se cumplen las expectativas y el equipo ahorrador acaba entre los cuatro primeros, ya que la lucha interna será muy grande desde enero.

Todo ello es, evidentemente, bien entendido en la plantilla: «Es obvio que a todos nos gusta jugar y nos gusta estar en el campo, no vamos a engañar a nadie, pero es comprensible por parte de Manolo Berenguel su intención de dar minutos a mi compañero en estos partidos, viene de una lesión larga, tiene que coger el rodaje, tiene que ir soltándose con choques de nivel como han sido estos dos últimos en casa». En todo caso, Rubén ha empujado mucho: «Ese es mi trabajo tanto si juego como si no, tengo que venir a entrenar todos los días y dar el cien por cien, dar lo mejor de mí a diario, tenga un día bueno o tenga un día regular, dar el callo siempre y, como he dicho, trabajar en todo momento para tener la oportunidad».

Hasta ahora ha sido así: «Mi sensación es, haciendo balance de todo lo pasado, bastante buena, he tenido una oportunidad que con 20 años no es fácil tener y estoy satisfecho del resultado; el partido ante Teruel quizá sea el momento que tengo como más bonito, porque llegaron de meternos una señora paliza en la Supercopa y teníamos que dar el do de pecho; se podría haber trabajado mejor en ese partido incluso, ya sabéis que siempre tengo que sacar esa nota de exigencia, pero a raíz de ahí manejé todo tipo de partidos, como Manacor, que se complica, otros que parece que son más suaves pero que no, que dan mucho nivel…».

Por lo tanto, pese a pedirse el máximo siempre y después de alcanzarlo, superar el límite, no puede ser de otro modo que estar «contento de haber dado la talla y saber manejar las distintas situaciones», ya que, según confiesa, «todo esto es un aprendizaje para mí y todo va a mi mochila de experiencias, que sigo llenando con la intención de crecer como jugador». Ni por Rubén ni por Víctor Viciana va a ser: «Me alegro mucho por él como jugador y persona; ya lo he dicho otras veces, que me ha ayudado muchísimo en todos estos partidos atrás, en cada entrenamiento ha estado muy atento a mí, y la verdad es que pocas personas en el mundo del vóley van a echar una mano a alguien que, por así decirlo, es tu competencia; la verdad que conmigo, chapó, se ha portado de diez y qué menos que alegrarme».