superliga masculina de voleibol

Cómo ‘volver a empezar’ cuando se llevan 17 temporadas

Marlon Palharini va a por sus 18 años como profesional en el voleibol partiendo desde el ‘kilómetro cero’ del nuevo deporte, viviendo lo que nunca antes se había producido, pero preparado para afrontar el reto


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Desde el primer día, padrino de un recién llegado, haciendo de cicerone en un club sobre el que tiene sentido de pertenencia y de una ciudad en la que se siente como en casa. Marlon Palharini, 36 años, acoge en su sabiduría a Esteban Villarreal, 23 años recién cumplidos, y usa al colocador, perla del vóley chileno y mundial, como el hilo conductor de su ilusión renovada gracias al gran grupo que se ha formado de cara a la más extraña de las temporadas. La 2020/2021 supone un algo jamás visto por un profesional que se hará ‘mayor de edad’ en cuento el balón alce el vuelo, con 17 campañas en su haber y ninguna pandemia, primera que vivirá completa en las filas de Unicaja Almería: “Es difícil, y en 18 años como profesional que voy a cumplir no me lo podía imaginar, nadie lo podría imaginar”.

El receptor hispano-brasileño, de hecho, no es muy optimista respecto al futuro más cercano de la competición y prefiere hacer un llamamiento a la calma, en medio de un compás de espera que hay que aprovechar al máximo: “Se debe tener paciencia, hay que pensar en los demás, no creo que solo se deba pensar en uno mismo y sí en la salud de todo el deporte y de todo el mundo en general, y si se puede empezar, empezaremos a tope, como tenemos planeado, y si no, esperaremos el momento y aprovecharemos para prepararnos más y más y estar cada vez más fuertes; eso es así y no tenemos otra opción, infelizmente”. De hecho, y con fechas sobre la mesa a pesar del comunicado federativo anunciando que todo está en el aire a día de hoy, divide su pronóstico: “Creo que hay que ser conscientes de la situación y tener los pies en el suelo, y la Supercopa no la veo”.

Marlon Palharini sabe, con toda su experiencia acumulada, que las prisas no caben nunca, y menos en un panorama tan incierto como es este: “Hay que esperar, no es momento de adelantar acontecimientos ni de hacer las cosas de cualquier modo, sino que hay que estar muy seguros de todos los plazos, de cómo están los demás equipos, por supuesto, y sí soy optimista con la liga, pero con la Supercopa la verdad es que de momento no; veo un poco precipitado que se hable de que se va a jugar en tal fecha o tal día; hay que ser pacientes y tomar las cosas con mucho cuidado y mucha precaución”. Sin embargo, él se siente fenomenal y estaría listo para dar el máximo, por lo que su preocupación es que todos los clubes tengan oportunidad de entrenar y prepararse con normalidad. De hecho, sobre si mismo reconoce que “estoy genial, me siento diría que hasta mejor que al final de la temporada pasada”.

Y es que no se toca a las puertas de la temporada décimo octava en la élite de este deporte ni de ningún otro sin ese chip de deportista que rige su vida: “Mantener el ritmo, ser constante, seguir con la mente ocupada… todo eso me ayuda y espero trasladarlo al club, al equipo, a los compañeros, a todos los verdes”. En ese sentido, “estos seis meses han pasado parece que más rápido de lo que ha sido en realidad; yo no he parado, he seguido con el entrenamiento, he seguido con la preparación y creía que se iba a hacer mucho más pesado, pero en realidad no ha sido así; no me ha influido mucho, he seguido con mi rutina, con mis entrenamientos, con todo lo que supone estar relacionado con el vóley y se me ha hecho corto, digamos, y estoy contento, porque quería volver a entrenar, quería volver a ser parte de este equipo, de este club, y por eso estoy satisfecho ahora y estoy a gusto otra vez”.

Primeras horas compartidas, en el Hospital HLA Mediterráneo con todos guardando las medidas de seguridad, y por parejas en las pruebas, confirma lo que se generó entre todos: “Desde el primer momento ha habido un buen feeling, ha habido buena conexión; yo creo que en general ya nos conocíamos, habíamos jugado alguna vez en contra y la verdad es que es importante que haya esa conexión, ese buen rollo, que haya buen ambiente, buena atmósfera para trabajar, y aquí se va a dar el caso”. Regresando al inicio, sobre su compañero de casa y de arranque de pretemporada, el joven Esteban Villarreal, tal y como se ha afirmado, el ejemplo de ello: “Muy bien con él, mi compañero de piso; por la noche ya habíamos hablado y le había contado un poco de la ciudad, del club, de lo bueno que es estar aquí en Almería y viene con mucha motivación, con mucha ambición, y espero poder ayudarle en todo lo que él necesite para su adaptación”.

Ese último considera que será muy sencillo: “Creo que lo va a conseguir muy rápido, porque aquí en Almería la gente es muy acogedora, todo el mundo es muy cercano, y no va a tener ningún problema”. Además, el chileno se siente, como el hispano-brasileño, muy bien rodeado de un extraordinario plantel: “Creo que sí, que Unicaja va a estar peleando por todo lo que juegue; tenemos que trabajar mucho, tenemos que ir, lo he dicho ya una y otra vez, siendo constantes, trabajar paso a paso, pensar en el día a día y cada uno aportando su granito vamos a construir un equipo que va a ser muy competitivo, y vamos a estar peleando por todos los títulos, seguro, no tengo ninguna duda de ello”. Deseando tocar balón, “lo más importante es la pista, el seis contra seis, y estamos deseando ponernos a las órdenes de Manolo y desde este miércoles, cuando las pruebas nos den el OK, vamos a comernos la pista”.