superliga masculina de voleibol
Nueva etapa

Antonio Rodríguez ‘sube de planta’ en Unicaja

Este jueves 30 de diciembre pone fin a 36 años de intachable servicio a la entidad y pasa a ser presidente ‘full time’ del club de vóley: “Estaré en la calle más que en el despacho para potenciar todos los objetivos”


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Quiosco Amalia, corazón de Almería. A las 19.00 horas del 29 de diciembre de 2021 se sirven sobre la mesa dos ‘americanos’ y se inicia una conversación cargada de nostalgia… pero lo justo. Como es propio de un tipo como Antonio Rodríguez, nunca falta el equilibrio, el que pone con un repaso de retos que alcanzar. Así, desde aquel Seat 127 que conducía por Antas, donde su primera oficina de la caja, en 1986, con la música de Joaquín Sabina en el radiocasete, mira a la temporada 2022/2023 para ver a Unicaja Costa de Almería en competición europea. Un granadino escuchando a un jienense por tierras almerienses fue todo un presagio de la situación en la que, tres décadas y media después, deja la entidad con motivo de su prejubilación.

Lo hace siendo responsable del área comercial de las tres provincias y presenta en su marcha una hoja de servicio intachable que ha escrito en Antas, Campohermoso, Carboneras, Níjar, San Isidro, La Cañada y la sede central del Paseo de Almería, a la que llegó en 2000. En 2001 ya ostentaba su primer cargo directivo, vinculado a la gestión de empresas, y en 2011 fue nombrado director comercial de Almería, para después sumar Granada, más tarde Jaén y, finalmente, hace un lustro, Melilla. Con el voleibol como reto emergente en su trayectoria desde que fue elegido presidente de Unicaja Costa de Almería en septiembre de 2020, ese ‘cambio de planta’ que se dispone a experimentar es, además, literal, pasando de su despacho de la tercera a la sede del club, en la quinta del mismo edificio, aunque “estaré más en la calle”.

Así lo dice de modo textual cuando hace un repaso mental rápido de los asuntos en proceso en el club. Y es que este año y tres meses al frente del mismo le permiten llegar ‘lanzado’ a la nueva ‘línea de salida’. No ha sido una vuelta de reconocimiento, sino una salida neutralizada, porque no parte desde cero ahora que dispone de todo el tiempo para dedicarle al club. Presidente ‘full time’ y con un bagaje en el voleibol que considera muy valioso, Antonio Rodríguez reconoce también que aplicará en la entidad deportiva el mismo sistema que ha seguido en el banco: “Confío plenamente en el equipo de trabajo actual y no va a haber intromisión por mi parte en su labor”. Balance muy positivo de 2021, en 2022 se inicia realmente la nueva era verde.

Lo hace con el primer proyecto verdadero de esta junta directiva marcando registros extraordinarios, invicto, si bien el presidente ensalza lo conseguido por el proyecto que heredó a su llegada al club: “Sin público, justitos de plantilla…, pero estuvo el compromiso de todos y tras sufrir el equipo cerró filas, con todas las dificultades que fue capaz de superar”. Llegó en el mismo 2021 el reto de formar por primera vez un plantel: “Lo más importante ha sido dejar hacer y escuchar opiniones, y se configuró una plantilla consensuada, una apuesta que está saliendo muy bien”. Rodríguez se conoce muy bien los datos, son lo suyo, al fin y al cabo, pero también sabe mantener los pies en el suelo: “No hemos ganado nada, pero estamos muy bien posicionados y tenemos el plus de la ilusión y predisposición de todo el equipo”.

De hecho, se queda con que este grupo “se ha ganado el cariño y la admiración de la propia afición, a la que ha enganchado, y de los rivales y su público, algo que se percibe en los pabellones en los que juega”. Y del voleibol precisamente le enamora eso, “el ambiente tan sano, mucha deportividad, la relación entre los jugadores, sus valores…”. Como pilar de este deporte en España, Unicaja Costa de Almería afronta el mañana desde el hoy: “La limitación de tiempo para ejecutar acciones se acaba, es hora de ponerlas en marcha, desarrollar áreas de gestión del club y contribuir a que siga creciendo”. Eje claro, el patrocinio: “Otro enfoque, principalmente organizar y planificar la captación de patrocinadores y colaboradores, de forma ordenada”.

Ve a Unicaja Costa de Almería como un “embajador” y una marca muy atractiva que va a dar satisfacciones a otras marcas que decidan ligar su imagen a la del club, y su mayor alegría es la asistencia al Moisés Ruiz, “viniendo para quedarse gente que no conocía el voleibol”. El fruto que pretende cosechar, una vez logre “alcanzar más compromisos y apoyos”, es “asumir el reto de inscribirnos con ambición en Europa”. Hay bastante avanzado ya en ese camino, no solo con empresas radicadas en la provincia de Almería, sino de ámbito nacional “con líneas de negocio importantes”. De la gestión y las perspectivas se dio cuenta en la Asamblea de Socios, la primera presencial que ha podido presidir, de la semana pasada: “Hay ilusión, predisposición a colaborar y confianza, y se apoyó la idea de organizar la Copa del Rey 2023”.

Entre otros frentes que atender, el de las categorías inferiores se ha encauzado ya y desde ahora se aumentará el caudal para continuar ampliando categorías y, con el tutelaje a Pulpí, la apertura al voleibol femenino: “El fin principal del club tiene que ser ese, trabajar la cantera, dotarla de recursos y ampliar acuerdos de instalación, con buena predisposición de las administraciones y el ofrecimiento de la UAL”. Una línea abierta de sumo interés es la colaboración con los demás clubes, “se seguirán fomentando las relaciones, porque se echaba de menos ese contacto y es positivo para todos y para el voleibol almeriense”. La encarnación de ello es ya este año la de Raúl García ‘Asensio’, de Berja directamente al primer equipo ahorrador, que se debe ver como la punta de lanza de todo un organigrama amplio de bases sólidas.

Quisco Amalia, corazón de Almería, 45 minutos después. Antonio Rodríguez para y revisa su interior: “Me siento extraño, nostálgico, después de tanto tiempo dedicado en cuerpo y alma a esta empresa; lo ves venir, tienes fecha, pero no eres consciente hasta que llega; estoy preparado para los cambios en la rutina, en la dinámica diaria, pero no me voy muy lejos, de la tercera a la quinta, así que un ascenso -risas-”. Su “suerte” es que “a todos los compañeros los voy a tener relativamente cerca”, dice. Al llegar a casa, antes de descansar para afrontar su última jornada laboral, vistazo a su alta en la seguridad social, “el 4 de octubre de 1978, conservo el documento”. Ha sabido aprender de personas muy importantes, “no cito a nadie para no dejarme a ninguna”, y así seguirá, aprendiendo, “ahora de un grupo de jugadores y técnicos que me están demostrando el verdadero significado de la palabra ‘equipo’”.