superliga masculina de voleibol
Un lujo para España

Vigil, desde Europa a una Superliga de ‘nivel europeo’

El central asturiano ve satisfechas sus expectativas profesionales ya acomodado en Unicaja Almería tanto por club como por competición, sabiendo que el voleibol español tiene una cuenta pendiente con él


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Les ha pasado a jugadores de muy alto nivel, siendo quizá el caso más llamativo el de Rafa Pascual. Triunfar fuera, ser reconocido en el ámbito internacional y no tener ningún título nacional, o uno, como le pasó al opuesto, una Copa del Rey, año 1995, ganada con Unicaja Almería. La diferencia está en que a Alejandro Vigil tiene ahora 27 años y mucho recorrido por delante, y que han pasado cuatro temporadas desde que lo intentó por primera vez y no lo logró, a manos precisamente del que ahora es su equipo. Solo ha jugado en España una campaña, la 2015/2016, y los verdes fueron ‘intratables’, ganando por primera vez en la historia del vóley de este país un triplete. Su vuelta a la competición patria se produce para confirmar que, en efecto, la Superliga va muy en serio este año: “Es un plus tener que prepararte bien”.

El central asturiano confiesa que las primeras apenas horas en el club le encajan a la perfección con sus estándares de calidad: “Muy contento tanto con el grupo como con el método de trabajo que estamos teniendo ahora”. Además, tras pasar por las manos de un histórico como Guillermo Falasca, si bien la temporada fue anómala y no pudo concluirse, pasa a las de otro mito del vóley, un Manolo Berenguel con el que ha conectado a la primera: “De momento muy bien; se nota que tiene confianza en nosotros, y pese a que no hemos entrenado mucho, porque entre la prueba PCR, las mediciones con Enrique -de Haro- y demás, ha habido poco tiempo, lo que yo he notado está genial, un tío con el que se puede hablar y que cree en nosotros, lo que es muy importante para cualquier jugador de cara a afrontar todo el año”.

Con ritmo de competición en los músculos y, sobre todo, en la cabeza, la deuda que el vóley español tiene con él, la de coronarlo con un título, se puede ver satisfecha muy pronto, y lo sabe: “Ahora toca mantener la forma hasta la Supercopa, y después ya veremos”. Y es que se siente muy bien ‘arropado’, “con la mayoría he coincidido en la Permanente o en la Absoluta y siempre es un placer entrenar con conocidos, mucho mejor que tener que conocer a todo el equipo otra vez, y es más fácil a nivel de adaptación, es mucho más rápido que si no conociera a nadie en el equipo”. Sí, la plantilla cumple sus expectativas: “Tenemos equipo para hacer grandes cosas en esta temporada, y creo que, si trabajamos bien, sí podemos optar a todos los títulos, pero, como todo, hay trabajar duro e ir poco a poco”.

Y como le va ‘la marcha’ sobre la pista, también cumple sus expectativas cómo se está confeccionando la competición: “La Superliga será un campeonato competido, hay muchos equipos que tienen muy buenos jugadores, no es un año para relajarse, ni mucho menos, ya que cada partido va a ser complicado y habrá que trabajar para llevárselo”. Tres años en Italia, dos en Francia y uno en Bélgica, Alejandro Vigil está de regreso para su segundo año en España, tras el referido antes en Teruel, con la ilusión de que “efectivamente la Superliga va a ser muy bonita de jugar, va a tener mucha competitividad, no va a haber grandísimas diferencias, y es un plus el tener que prepararte bien cada partido porque lo necesitas para ganarlo, lo que te ayuda, sin duda, de cara al campeonato”.

Dicho todo esto, viene a asumir su rol dentro del plantel: “Claro que estoy dispuesto a asumir responsabilidad, y Miki piensa lo mismo; hemos venido los dos sabiendo a qué veníamos, la responsabilidad que teníamos viniendo aquí, y esperamos poder ayudar al equipo en todo lo que podamos y más”. Junto a ellos dos, recibiéndolos, ya que estaba dentro aguardando compañeros, un Jean Pascal al que conoce muy bien y con el que ganó el último campeonato junior de este país, varios años atrás, en Tenerife: La verdad es que de timidez está más o menos igual, más bien no ha cambiado nada en ese aspecto -risas-, pero sí que estoy muy contento de compartir vestuario con él, porque es una gran persona y gran compañero, y nada, a pegarnos palos en los entrenamientos, que es lo que hay que hacer para mejorar”.

Asegura el de Siero que “no es nada nuevo” compartir equipo con centrales tan altos como él, “ya he coincidido más de una vez con jugadores de más de 2,06 en otros equipos, como en Maaseik, donde éramos los tres más o menos iguales, en Monza todos más o menos también, un poco menos que yo, nunca he tenido centrales muy bajos”, abunda, “y es un placer la verdad, porque para nivel de entrenamiento viene mucho mejor”, finaliza. Sin tiempo material para ver la ciudad, “solo algo de playa el domingo y salir a tomar algo el sábado por la tarde”, lo que ha visto sí que le agrada a Alejandro Vigil, primera piedra para una buena estancia, dando mucha importancia al bienestar psicológico: “Ayuda muchísimo, ya que si un jugador no está a gusto, o no lo tratan bien, al final es imposible que juegue bien; para mí, además del nivel de juego y demás, si tú tratas bien a tus jugadores, tienes ya un alto porcentaje de que la temporada vaya bien, y si se parte con pegas, será una temporada complicada”.