Almería, 19/10/26.- El pasado viernes a media tarde se abrían las puertas del Santuario de la Virgen del Mar. Quedaba menos de un día para que se iniciase la Superliga Española de Voleibol. Plantilla al completo, cuerpo técnico y junta directiva de Unicaja Costa de Almería, con su presidente a la cabeza, pisaban el templo con la mirada fija en el camarín. El club ahorrador se disponía a recuperar una de sus costumbres, la de encomendarse a la Patrona antes del inicio de la temporada. La delegación verde iba acompañada por una institución como el padre Tomás Cano, y fue recibida por el padre dominico Vicente Grau y el Hermano Mayor de la Hermandad de la Virgen del Mar, Jorge Juan Fernández.

Grau dio la bienvenida al equipo y confesó su cercanía al voleibol, deporte del que tiene el título de entrenador, habiendo ejercido como tal siendo maestro. De igual modo desveló su pasado en vóley el propio Fernández, en su caso como jugador durante muchos años. Les recordó a los jugadores que tienen el apoyo de toda la ciudad de cara a la temporada que se disponían a comenzar el sábado y expresó su alegría por el hecho de que el club vuelva a hacer efectiva su costumbre de encomendarse a la Patrona. Cedió la palabra a Cano, un referente para el club, cuya labor en los despachos fue determinante para hacer realidad la creación de una leyenda deportiva como la de Unicaja Costa de Almería.

Subida al camarín
Quien fuera vicario general de la Diócesis, ha tenido un vínculo muy importante con el vóley, establecido a través de su rol institucional y de gestión. Así, Tomás Cano participó siendo consejero de Unicaja en los órganos de representación que daban soporte a la Obra Social de la entidad. Patrono de la Fundación Unicaja en la actualidad, acompañó al equipo en un momento tan señalado como el de su regreso a la Patrona. Tras ser párroco en El Ejido o en Albox, o en el barrio de La Chanca, desarrolla actualmente su labor pastoral en la Iglesia de San José, también en la ciudad de Almería. Su intervención se dirigió principalmente a los jugadores, cercana y emotiva, dando paso a la subida al camarín de la virgen.

Tras la realización de una gran foto de familia ante el altar, los capitanes Juan Pablo Moreno y Álex Moya portaron un centro de flores que depositaron a los pies de la Patrona de Almería guiados por el Hermano Mayor. Jorge Juan Fernández les explicó la historia tanto de la talla como del propio templo, insistiendo en que estaban en el corazón de la devoción mariana de la ciudad. Así fue repitiéndolo a cada uno de los grupos de los jugadores y técnicos, más directivos, que accedían por turnos al camarín y pasaban a su salida por debajo del manto de la Virgen del Mar, pidiendo su protección. A la bajada, muchos de los integrantes de la expedición ahorradora firmaron en el libro de visitas del santuario.

Unión de los almerienses
Entre ellos, el presidente dejó testimonio del profundo calado que esta visita deja en el club en general y en el equipo en particular. Pablo Martínez expresó “una gran satisfacción por recuperar una costumbre tan bonita como esta, siendo una institución la nuestra que quiere seguir siendo un motivo de unión y orgullo de los almerienses”. Manifestó también el sentir de la plantilla, “les ha hecho sentir muy bien y comprender que esta ciudad, a través de su símbolo más importante, les arropa”. Agradeció el caluroso recibimiento de Vicente Grau y de Jorge Juan Fernández, y a Tomás Cano le reconoció su labor por el club y el vóley. No faltó otra institución, Pepe Ramos, impulsor de este deporte desde La Salle-Las Chocillas.



