superliga masculina de voleibol
Beneficio para todo el vóley español su continuidad

Enrique de Haro, el motor de la reinvención y la apertura

Mente de científico y pasión por la investigación y la transferencia del conocimiento, renueva estando cerca de las tres décadas en Unicaja Costa de Almería para que el club continúe como referente del avance


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Temporada 28 pintada en verde para una mente inquieta, curiosa y atrevida, pero a la par acompasada por la humildad llevada a ese extremo que solo da el aprendizaje permanente. Enrique de Haro ‘pasa’ de su palmarés si en una balanza lo pone con todo lo que hay por delante. Para él, siempre hay mucho más por descubrir que lo dado por sabido, y ahí es donde reside el secreto de su longevidad profesional en el voleibol de élite. ¿Estar acomodado? ¿Qué significa eso?: “Siempre insisto en el hecho de que continuar un año más en el club es, por un lado, un motivo de orgullo, y por otro lado, una responsabilidad que encaro con mucha satisfacción, puesto que cuando puede parecer que año tras año es más cómodo, o más fácil, para mí es todo lo contrario, es un reto mayor, y hace que sea una gran alegría seguir vinculado a Unicaja Costa de Almería”. Además, en esta ocasión, con más motivo todavía.

La excepcionalidad de la COVID-19 incide en no pocos aspectos, muchos de ellos vinculados directamente con su labor de preparador físico: “Este año mi aportación tratará de ir adaptada a las características de las circunstancias que nos vayamos encontrando, como siempre se ha hecho, pero con mayor motivo; pienso además que las aportaciones desde el exterior con las colaboraciones que estamos teniendo desde empresas almerienses, con la propia UAL, o por el tiempo que llevamos este cuerpo técnico trabajando, deben ir a una mayor individualización del entrenamiento por motivos obvios”. En ese sentido, “este año es especial y habría que romper esa norma no escrita del mínimo de unas ocho semanas, seis presenciales antes de la competición, para la pretemporada; habría que ver caso por caso porque la situación de los jugadores, por el estado de alarma internacional, han variado mucho, y sí es verdad que los periodos de inactividad han podido crecer en muchos de nuestros jugadores, así que habría que valorar caso por caso y añadirle una semanas extras a los jugadores que por determinadas circunstancias hayan estado más inactivos”.

Abundando en colaboraciones para entrenamiento y rendimiento, como la firmada con la empresa RealTrack Systems o la Universidad de Almería, lo tiene muy claro: “Pienso que no solo hay que continuarlas, sino que deben ir a más; solo veo cosas positivas en ello, es una simbiosis en la que las dos instituciones, UAL y club, en el caso de los estudios realizados a los jugadores, se ven beneficiadas, pero no solo ellas, o nosotros, sino el deporte en general se ve beneficiado, porque de las futuras investigaciones saldrán conocimientos que van a valer para todo el mundo dentro del deporte, y no solo eso, sino que lo sumaría al resto de empresas o profesionales que están vinculados a este mundo, con las que debemos crear una simbiosis en la que pienso que Unicaja será el referente sobre el que trabajar”. El club ya lo ha sido y en ello sigue apostando: “En esa línea el club está trabajando muy bien y nuestras puertas se deben abrir a este tipo de colaboraciones”.

Otra apertura que ve determinante es la planificada de cara a la cantera, y con ello recupera el pilar de las aportaciones de entrada a la temporada: “Que del trabajo se impregnen las categorías inferiores, tratar de llevarlo a cabo, y la preparación física creará un modelo del que se beneficiará el mayor número de personas del club”. Y de nuevo suma de intereses: “Contar con mi aportación y la de los técnicos, pero también con toda la gente que de forma puntual está colaborando con nosotros”. A su sentido de la responsabilidad no se le permite pasar por alto el excesivo número de lesiones de la pasada temporada, y une todo para buscar respuestas: “La verdad es que sí le doy muchas vueltas, porque además a mí siempre he han preocupado;  de hecho, pienso que un gran porcentaje de la preparación física en el alto nivel en la temporada es evitar esas lesiones, sobre todo en los momentos importantes de la competición, en los que es determinante no poder contar con jugadores; cuando se producen muchas, tiende uno a buscar un factor común, y en eso es en lo que le estoy dando vueltas, si bien no lo hemos encontrado, el que aúne a todas o varias”.

Por lo tanto, “es difícil centrarse en un solo aspecto, pero es algo a analizar, porque si algunas de ellas pueden tener un componente relacionado con cargas de trabajo, tipo de ejercicios o periodos de descanso, es nuestra labor como técnicos valorarlo y tratar de ponerle solución, y en ello estamos”. Se sabe que la ayuda de todos los protagonistas está ahí: “En general el jugador de voleibol está muy comprometido, es un deporte en el que el estado de forma es fundamental y de eso los jugadores llegados a este nivel son conscientes; independientemente del país, de su etapa de desarrollo e incluso de su edad, cada uno sabe que depende mucho de su estado de forma, si bien de todas maneras es verdad que deberemos estar más atentos por la merma de ausencia de periodos de actividad competitiva, ser más cautelosos y precavidos, reorientar el estado de forma adaptado a las nuevas circunstancias”. De ahí precisamente surge su mayor recompensa: “Hay muchos grandes momentos que reconfortan como profesional y alguno de ellos es ver a jugadores que los tienes en sus diferentes etapas de desarrollo y puedes aportarles en su preparación física consejos o formas de trabajar que le hagan seguir progresando; estar tantos años me ha permitido convivir con jugadores en varias etapas y luego también ver cómo el trabajo que hacemos en el club se expande en otros clubes y países”.

No son pocos los que lo hacen, y Enrique lo guarda como un tesoro: “Jugadores ya retirados te reconocen esa labor y esos momentos a lo largo del tiempo, y para mí también están siendo muy gratificante”. También lo es ayudar a los demás en este periodo de confinamiento, en el que ha ayudado a mucha gente a estar activa, pero incluso eso lo pone al revés y lo ve como un regalo para él: “En los momentos más duros del confinamiento, y lo digo desde un punto de vista ‘egoísta’, hacer todo este tipo de trabajos a mí personalmente me ayudó; en esos momentos duros en los que nuestras vidas se cortaron de una forma abrupta, igual que yo decía a los jugadores la importancia de seguir entrenando porque les iba hacer sentirse útiles y realizados como personas, poder transmitir consejos al club y a la población en general ha sido muy gratificante”. Se ha generado un movimiento maravilloso: “No solo yo, sino que las redes sociales se han visto colmadas de charlas, conferencias…, momento para compartir un gran conocimiento y experiencias, y es una de las otras cosas que se van a quedar de este mal trago que estamos pasando”.

Por último, otros tres puntos determinantes en su ideario. El primero, Europa: “Ya hemos visto la importancia de retomar la competición europea, que hemos podido simultanearla con mantenernos prácticamente toda la temporada líderes y apenas invictos, y la ayuda a la dinámica de grupo, así que sería una gran noticia continuar no solo esta campaña, sino durante largo tiempo”. El segundo, la plantilla: “No soy muy de estar al detalle de la realidad del club, sí me interesa y me voy preocupando, pero tengo la tranquilidad de que históricamente siempre Unicaja ha hecho plantillas competitivas, ahí están los resultados, y no lo digo por títulos; yo siempre hago ese cálculo de las finales, muchos campeones, pero cuando no se ha ganado, el que ha estado al otro lado de la pista ha sido Unicaja”. El tercero, la limitación de aforo en los pabellones: “El público forma un papel sustancial, lo asemejo a un cuadro al que le quitamos un color, lo podemos reconocer y sigue siendo un cuadro, pero cualquier color que le quitemos influye en el producto final; evidentemente no es la situación que nos gusta, pero pienso que el deporte debe dar ejemplo, ser prudentes, dar los pasos acortes a la situación e ir llenándolos poco a poco de la forma más segura, sin que quede nada en el tintero por haber hecho las cosas de manera precipitada”.