Construcción sólida del proyecto ahorrador

Clay Wieter, el nuevo ‘pistolero’ en la tierra del western

El joven receptor norteamericano, un portento físico y técnico, ficha por Unicaja Costa de Almería con la intención de consolidarse en Europa tras jugar la pasada temporada en la Bundesliga alemana


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Orilla del Misisipi. Réplicas de barcos de vapor surcando el río a la altura de San Luis. El monumento más emblemático de esta ciudad es un arco de 192 metros de altura, el ‘Gateway’. Se trata de un homenaje a los colonos que ‘conquistaron’ el Oeste. En el límite de los estados de Misuri e Illinois, fue tierra de emigrantes irlandeses y alemanes a partir de 1840. De apellido con raíz germánica, Wieter, nació el día 13 de marzo de 2002 un niño al que llamaron Clay. Madre de voleibol, genética privilegiada de 198 centímetros y músculos, encaja en la denominación de ‘caballo’, aplicando la jerga de este deporte.

Es el nuevo fichaje de Unicaja Costa de Almería para el proyecto 2026/2027, un portento físico que además, pese a su juventud (24 años), muestra unas excelentes características técnicas. “Me enorgullezco de mi juego de ataque y de bloqueo, y de hacer lo que el equipo necesite para ganar”. Receptor aguerrido, “soy un jugador competitivo, que aporta energía cada día”, y con las ideas muy claras, “quiero aportar también una gran ética de trabajo y esa energía positiva”, ha llegado para triunfar. De hecho, se formó en Lindenwood Lions y pasó a Hawaii University para mejorar antes de ‘conquistar’ Europa. El reto lo inició el curso pasado vía Bundesliga alemana, en el Cerebricks Volley Goats Mitteldeutschland.

Explosión como jugador

El pistolero más rápido de la orilla derecha del Misisipi viene a la tierra del ‘western’ teniendo la intención de cazar recompensas. “Mi objetivo es seguir mejorando, competir al más alto nivel y ayudar a mi equipo a ganar campeonatos”, advierte. De hecho, su motivación para fichar por Unicaja Costa de Almería es el éxito: “Me entusiasma la oportunidad de competir en un club con una gran tradición ganadora y de seguir creciendo como jugador”. El acuerdo fue sencillo: “Hubo interés mutuo por ambas partes y me pareció la opción ideal para este momento actual de mi carrera”. Alineados totalmente, jugador y club van a por todo juntos.

En ese sentido, y abundando sobre ese momento en el que se encuentra, es sincero como base desde la que impulsarse definitivamente. Así, dice estar aún “en una fase temprana de mi carrera profesional”, textualmente, pero añadiendo acto seguido que “con muchísimas ganas de demostrar mi valía mientras sigo mejorando temporada tras temporada”. Para ello es necesario elegir bien el destino en el que depositar su desarrollo, siendo Unicaja Costa de Almería idóneo: “Sabía que este club tiene una gran historia y una afición apasionada, y también he oído cosas estupendas sobre la ciudad, y tengo muchas ganas de conocerla”.

Inicios y tradición

Sus orígenes pasan por la figura materna: “Yo me inicié en el voleibol porque mi madre fue entrenadora de equipos de Secundaria durante muchos años, y pasaba todo el tiempo con ella en el gimnasio”. Por supuesto, estuvo “en contacto con el balón desde muy pequeño”. En cuanto a referentes, admiro a jugadores como TJ Defalco y Aaron Russell”, ambos con una carrera extraordinaria en las mejores ligas de Europa y todavía con mucho recorrido en las próximas temporadas. Para Clay, “los dos son unos receptores excepcionales, ambos de la selección de EEUU, y me esfuerzo para que mi juego pueda asemejarse al de ellos”.

Suya es la continuidad del magnífico legado norteamericano en Unicaja Costa de Almería, cuyo listón está muy alto con jugadores como Phill Eatherton, Matt Fuerbringuer, después técnico en las selecciones de su país, Tom Sorensen, Peter Olree, Curt Toppel, David Smith, Riley Salmon… o los recientes Alex Slaught, Nick Amado, Alaka’i Todd o Brandon Rattray. Para el joven Wieter, “es un honor seguir los pasos de todos estos jugadores, que han representado tan bien al club a lo largo de su historia, y espero continuar esa tradición y dejar mi propia huella”. Su obsesión ahora, “ayudar al equipo a competir en cada partido”.

Obsesión por el vóley

Y es que su obsesión no ahora, sino siempre, es el voleibol: “Es mi principal y casi única afición, porque siento una gran pasión por este deporte”. Eso le lleva a que “realmente no dedico mucho tiempo a otras cosas”, explica de todo textual. Solo si se le insiste para que piense algo más dice: “Cuando no estoy jugando al voleibol, me encantan los videojuegos y practicar golf los fines de semana”. Nada le aparte del foco de la temporada: “En cuanto a lo personal, quiero seguir evolucionando en mi juego, y respecto al equipo, espero que compitamos por títulos y tengamos una temporada exitosa”.

En ese sentido, se ha centrado ya totalmente en lo que le aguarda, y viajará con la confianza que le da toda la información que ha recabado. Por un lado, Almería: “He visto muchas fotos de la ciudad y se ve preciosa”. Por otro lado, la afición: “Tengo muchas ganas de conoceros a todos y jugar ante vosotros; ¡gracias por la cálida bienvenida y hagamos juntos que esta sea una gran temporada!”. Son sus primeras palabras a su nueva hinchada, la del Moisés Ruiz, que ha visto en ‘acción’ revisando partidos en el canal de YouTube del club ahorrador. Ese ambiente es otro reclamo para que insista: “Tengo muchas ganas de ir para allá”.

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