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Lunes, 25 Septiembre 2017

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El sastre de la fuerza y del honor cose la excelencia

 

Enrique de Haro encuentra cada temporada una motivación distinta y diseña “doce mini entrenamientos individuales” a medida de cada uno de los jugadores de la plantilla de Unicaja Almería y sus necesidades

Esta campaña la afronta con la colaboración de Braulio Moreno, uno de sus alumnos aventajados en la Universidad de Almería, “chico muy comprometido, apasionado y conocer de la preparación física práctica”

“Es un lema que me lleva acompañando mucho tiempo y que el año pasado tuve el privilegio, gracias a Ramón Sedeño, de que se incluyera en la camiseta del equipo; me gusta esa frase porque el rendimiento que va unido a las dos cosas, la fuerza que, es el trabajo, y el honor, que es la determinación, el coraje, la actitud y el esfuerzo; una cosa sin la otra pierden muchas de las posibilidades que juntas consiguen; por separado hacen un buen jugador, pero no lo llevan a lo máximo”. Con esto podría concluir ya, directamente, el dibujo de quien es Enrique de Haro, pero como es poseedor de todo un ‘vademécum’ de su rama profesional, escuchar sus reflexiones siempre es algo que enriquece, valga el juego de palabras.

Son muchos años y todos los títulos los que atesora, archivando en su disco duro a cada protagonista de las gestas ahorradoras pero no se cansa: “La preparación física del equipo de Unicaja Almería, más que un trabajo supone una pasión y no he perdido la motivación, también porque el trabajo es muy similar pero cada año varían los jugadores y las circunstancias del equipo y eso supone un nuevo reto”. No hay nervios a esta altura de la película, pero sí objetivo fijado: “Igual que el año pasado tenía el de mantener el triplete, este año el reto ha variado y es el intento de volver a conquistar algunos de los títulos que nos dejamos en el camino el año pasado; trabajo similar, retos diferentes y todos tienen su lado de motivación”.

Además, lo suyo una ciencia en evolución: “Echando la vista atrás a veces pienso cómo hemos podido hacer algunas cosas que hicimos; la preparación física y el mundo del entrenamiento va avanzado, como toda las cosas; hace unos años era impensable que se trabajara con ordenadores, internet, las nuevas tecnologías, se hacía el trabajo adaptado a esos medios, y hoy por hoy lo que tratamos es de adecuar el entrenamiento a la experiencia de otros años, pero sobre todo a las nuevas tendencias que se están plateando”. Vistas las herramientas, luego está la materia prima: “Las características físicas de cada jugador como punto de partida, parámetros de altura, peso, composición corporal, porcentaje de fibra muscular”.

A partir de ahí, “valorando esos aspectos”, se diseña un modelo personalizado de entrenamiento: “Hay un línea común de todo el equipo, tratando de adecuarnos a los objetivos que se presentan durante la temporada, pero es vedad que al final son 12 pequeños entrenamientos individualizados por el rol que ocupa el jugador en la pista, y algo muy importante, que el estado de evolución no es lo mismo en un jugador que está ya cerca del final de su etapa deportiva, que jugadores que están empezando; este año, igual que ha ocurrido en otros, tenemos esa mezcla y cada uno necesita un entreno diferente”. Por ello, es fundamental la confianza: “Tratamos de ir ganándonosla día a día, la que tienen los jugadores en nosotros”.

En definitiva, es cuestión al fin y al cabo de labor de equipo y de apoyarse en el otro: “Confían por la atención que prestamos en los entrenamientos con esa individualización, con estar atentos a sus requerimientos y necesidades, que vean que los responsables de la preparación física estamos a su servicio para que obtengan el máximo rendimiento y al final conseguir los éxitos para los que todos trabajamos; nosotros les correspondemos también con confianza, total para todos los jugadores que vienen a este club, porque saben que vienen a un club ganador, y tratamos que toda la experiencia acumulada estos años sirva para que los que no han ganado títulos, que lo vivan aquí, y los que sí, afianzar su carrera”.

Además, está la autoexigencia personal de cada uno de la plantilla: “Hace tiempo que el jugador de voleibol tiene educación deportiva amplia independientemente de país del que provenga o del equipo del que llegue; es cierto que tenemos la suerte de que tienen consciencia de la importancia de su cuerpo, de mantener sus articulaciones y sus músculos en perfecto estado, y aunque hay circunstancias variadas en este periodo del final de la temporada y el inicio de la otra, a los que les hemos encomendado trabajo o el que vienen haciendo, se encuentran en un estado óptimo de forma que hay que llevarlo al máximo rendimiento en los momentos importantes de la temporada”. Se llama excelencia.

La ausencia de competición permite dedicar más tiempo al apartado físico, y eso luego hay que encajarlo “en otros momentos, el parón de Navidad o acercándonos a la Copa del Rey o los play off, cuando se sacrifica un poco la parte técnica para tratar de retomar ese estado de forma para los momentos cumbre”. Enrique de Haro es optimista: “Esperemos que en ellos nos estemos jugando los títulos”. Sin duda, influirá mucho el estado de la ‘enfermería’, y para tenerla vacía se trabaja: “Prevenir una lesión te ahorra mucho trabajo; luego tratar de recuperar la forma sería prácticamente imposible y no llegarías para las competiciones; casi el mayor trabajo de fuerza hay que hacerlo de una temporada a otra y en pretemporada”.

Se corren riesgos, “pero una vez empezada la competición hay que tratar de llegar al máximo estado de forma pero nunca sacrificando, teniendo en cuenta la lesión; muchas veces las lesiones se nos escapan a parámetros que podemos controlar, pero es cierto que una buena preparación, tanto en la parte técnica como física, puede paliarlas; sin ir más lejos, el año pasado las sufrimos y vimos cómo al final repercuten en el rendimiento del equipo, así que es muy importante tanto el prevenirlas como luego recuperarlas bien y a tiempo”. Enrique de Haro es incapaz de quedarse solo con lo convencional, siendo un ‘sastre’ que con las telas de la fuerza y el honor cose un traje de musculo verde.

Como novedad, este año, “por motivos personales y porque viene bien después de tantos años a cargo de la preparación física”, va a haber tándem en esta faceta del club: “Va a colaborar con nosotros otro licenciado en Educación Física; es compañero y se llama Braulio Moreno; lo conozco bien porque fui profesor suyo en el Grado de Actividad Física y Deporte de la Universidad de Almería, y es un chico muy comprometido, muy fanático y conocedor de la preparación física práctica, de muchos de los movimientos que nosotros utilizamos de base en la preparación, como los movimientos olímpicos, de cargada, etcétera; eso es lo que va a aportar en la práctica del día a día y así ayudar a llevar a cabo nuestros planteamientos”.

 

Colaboradores

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