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Lunes, 21 Agosto 2017

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Solo acento almeriense en la dirección de juego

 

El Club Voleibol Unicaja Almería ficha al joven Rubén Lorente como la pareja de Ignacio Sánchez en la posición clave de colocador, que queda cerrada para la nueva temporada con dos hombres de la tierra

Con tan solo 19 años ya conoce la Superliga tras su debut con Textil Santanderina, confiesa “una grandísima alegría” por formar parte del club ahorrador y avisa de que se siente “preparado para ganar títulos”

Todo en su cabeza está perfectamente alineado para dibujar un trazo recto que es el símbolo de un camino. Sin interferencias, Rubén Lorente tiene de comodín la expresión “dar un paso más”, y sobre ella construye su día a día. Nacido el 2 de mayo de 1998, no podía estar más condicionado a montar precisamente ‘el 2 de mayo’ en la máxima competición nacional del voleibol. Ya está en el lugar perfecto para conseguirlo, el club al que todos los jóvenes quieren llegar en algún momento: “Fichar por Unicaja es una grandísima alegría, algo que todos los que jugamos o hemos jugado vóley, y sobre todo si somos de Almería, siempre hemos pensado alguna vez y que a todos nos gustaría, pienso yo”.

Con él queda cubierta del todo la posición determinante de colocador, y se da la circunstancia de que exclusivamente habrá acento almeriense en la dirección del juego blanquiverde. Llega para formar ‘pareja de baile’ con el también jugador de la tierra Ignacio Sánchez, al que Lorente tiene en una alta estima tanto profesional como personal: “De él pienso que es un gran colocador, que tiene más experiencia que yo y que ha jugado en algunos clubes de buen nivel y ha demostrado con esa experiencia muchas cosas; también ha estado en la concentración con la Absoluta y pienso que es muy buen jugador”. Más que ‘rivalidad’ por el puesto, ve una suma: “Podemos aportar cosas distintas y hacer un buen tándem”.

Unicaja Almería tiene cerradas así dos posiciones, ya que a la de colocador cabe recordar que se adelantó la de líbero tras las renovaciones de Artés y Ferrera, que se reconvierte desde receptor. Con Rubén Lorente son ya ocho los jugadores del nuevo plantel ahorrador dados a conocer, puesto que también se anunciaron las renovaciones de los centrales Manu Parres y Borja Ruiz, así como se hizo pública la de Israel Rodríguez, al que se suma en zona 4 Jorge Almansa una vez que se cerró oficialmente su regreso a la disciplina verde. Si la dirección técnica del club estima en 12 la composición final de su plantilla, queda cada vez menos para que el club más laureado de España desvele del todo sus ‘armas’ de reconquista.

Innegociable para Unicaja el desarrollo de valores y la ambición, Rubén Lorente encaja a la perfección en lo que se pide: “Tanto personal como profesionalmente llego en un momento de crecimiento, soy un chaval muy joven, con 19 años, pero después de este año en Santander todavía vengo a Unicaja con más ambición y con más ganas de aprender y de demostrar esos progresos que he hecho hasta ahora y los que vaya acumulando aquí”. El objetivo del curso lo tiene claro: “Este año espero sobre todo formarme como jugador y persona, ir adquiriendo valores, obviamente conseguir todos los títulos posibles, competir al máximo de nuestras posibilidades, empaparme de todos estos grandes jugadores y técnicos”.

Sabe que en contraprestación a su esfuerzo, va a sacar mucho del entorno: “Los que tendré al lado me aportarán muchísima experiencia y será algo muy positivo para mí”. Pero no tiene prisa, sino un plan que desarrolla poco a poco: “Más que un ‘momento de explosión definitiva’, porque nunca sabes cómo va a ser el año, que puede dar mil vueltas, llego en un periodo de crecimiento, y espero que sea una buena temporada en desarrollo y aprendizaje, y si llega esa explosión, mejor, pero yo creo que es algo constante”. Eso no anula el hambre: “Todo el que viene aquí se siente preparado para conseguir títulos, se siente con esa ambición y ganas, sabe que viene a uno de los mejores clubes de España”.

En parte, ese es su primer mensaje a su ‘nueva’ afición, que nunca le ha sido ajena, claro está: “Es uno de los objetivos primordiales, conseguir todo lo posible y qué mínimo que llegar a las finales; Cabezón de la Sal me sorprendió al ser mi primer año en Superliga y ver la afición que había, pero espero que este año ese plus de la grada nos aporte más todavía; va a ser un gran año y con su apoyo va a ser todavía mejor”. No se va a dejar nada en el intento: “A partir de esa exigencia es cuando va a sacar un plus cada uno de si mismo y va a conseguir llegar a ese nivel y exprimir un poco más lo que lleva dentro, forzarte un poco a sacar algo más de ti siempre te va a ayudar”. Sin más, es “algo positivo” la exigencia de Molducci.

Y es que este almeriense de 188 centímetros, cuya calidad le valió para llegar la Concentración Permanente de Palencia y en un año pasar de MVP de la Superliga 2 a MVP de la Superliga, no tiene un objetivo y los tiene todos: “Mi sueño es algo difícil de definir, porque todos aspiramos a lo máximo y no hay una meta fija, es siempre querer más, ir un paso más allá, ir a por algo más de lo que tenemos en la cabeza”. Autoanálisis y constancia: “Con el tiempo se trata de ir adquiriendo cualidades y habilidades para tapar los defectos o carencias, potenciando más las virtudes, ser un jugador más completo y poder aportar en todas las facetas, no tener un agujero en el juego, por así decirlo; es un proceso de desarrollo”.

 

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